Capítulo 1
## Introducción: La sombra de una época
En los albores del siglo XIX, un manto de oscuridad y misterio se cernía sobre la sociedad, envolviendo sus costumbres, sus creencias y sus temores en un velo de penumbra. La era, marcada por las convulsiones políticas y el desmoronamiento de las viejas estructuras, era el caldo de cultivo perfecto para el florecimiento de lo desconocido y lo sobrenatural.
Como si fueran el reflejo de esa oscuridad interior que anidaba en los corazones de los hombres, las calles de los pueblos y ciudades se encontraban sumidas en una atmósfera opresiva y lúgubre. Las noches eran un manto de tinieblas en el que las sombras cobraban vida y los susurros del viento parecían cargar consigo susurros de ultratumba.
Las mansiones y palacetes, testigos mudos del esplendor de tiempos ya idos, se alzaban como gigantes de piedra, sus fachadas desgastadas y vetustas proyectando una sensación de decadencia y abandono. Las estancias de estos antiguos hogares parecían resonar con los ecos de los secretos y las tragedias que sus muros habían presenciado, como si las mismas piedras suspiraran con el peso del pasado.
En esta época de sombras, la superstición y el miedo a lo desconocido se entrelazaban en el alma de la gente, creando un caldo de cultivo para las leyendas y mitos que cobraban vida en las oscuras horas de la noche. Los espíritus, fantasmas y criaturas de la noche se convirtieron en protagonistas de las historias que se contaban al calor de la lumbre, cada relato aumentando la sensación de temor y maravilla ante lo desconocido.
Fue en este ambiente oscuro y sombrío donde la figura del vampiro emergió como una metáfora del miedo y la fascinación que despertaba la muerte y lo desconocido. La figura del no-muerto, que se alimentaba de la sangre de los vivos, se convirtió en el símbolo perfecto de la atracción y el horror que la sociedad sentía ante la oscuridad que la rodeaba.
Este es el escenario en el que se desarrolla nuestra historia. Un mundo en el que las sombras parecen cobrar vida y los miedos más profundos de la humanidad se manifiestan en forma de criaturas sedientas de sangre. Un mundo en el que la lucha entre la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, se libra en cada rincón y cada corazón.
Y es en este entorno gótico y tenebroso donde conoceremos a nuestros protagonistas: Don Álvaro y Doña Inés, dos almas unidas por el amor y la valentía, dispuestas a enfrentarse a las fuerzas de la oscuridad para proteger a su pueblo y liberarse del yugo del miedo. Con la ayuda del enigmático Van Helsing, estos héroes lucharán contra el mal encarnado en la figura del Conde Drácula, en una batalla que decidirá el destino de todos.
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